Querido Luis Eduardo


Querido Luis Eduardo, Tuvimos el placer de encontrarnos en al Auditorio Buero Vallejo de Guadalajara hace algunos años. Compartimos entre bambalinas esos momentos que sólo los artistas viven de otra manera. ¡Qué placer fue pisar el mismo escenario, en aquél auditorio a rebosar, tú con tus poemas y nosotros con nuestros fuelles! Te asombró y te estremeció la sonoridad de nuestra orquesta. “¡Nadie lo habría imaginado!” exclamaste. Allá donde estés seguirás disfrutando de las rosas en el mar y del alba. Te dedicamos este “Crepúsculo en París” de nuestro maestro fundador el maestro Josu Loroño.


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